Taxonomía y ciclo de vida de Isospora suis
Se conocen unas 248 especies de Isospora, pero sólo Isospora suis se considera responsable de diarrea neonatal en lechones. El ciclo de vida de cada especie es único, y su conocimiento es importante para el diagnóstico, tratamiento, prevención y control del parásito.
Isospora suis pertenece al orden de coccidios, parásitos intracelulares cuyo desarrollo pasa por fases tanto en el interior del animal hospedador como en su entorno. Sus ooquistes (que representan la fase exógena de su ciclo de vida) son esferoidales o esféricos, y miden de 19.4 a 22.5 µ de diámetro, con una cápsula uniforme monocapa de 1.5 µ de espesor. Cada ooquiste contiene dos esporocistos (dispárico), con cuatro esporozoitos cada uno (tetrazoico).
Este parásito se manifiesta en el intestino delgado, donde se desarrolla en el tejido de la mucosa intestinal. Su proceso de desarrollo da lugar a la formación de un huevo microscópico, u ooquiste, que se excreta con las heces. Bajo las condiciones apropiadas, el ooquiste se desarrolla a su vez para formar un ooquiste esporulado, en un plazo de 1 a 3 días. Tras ser ingerido, el ooquiste libera los cuatro esporozoitos contenidos en cada esporocisto, en el lumen intestinal.
Cada esporozoito es capaz de introducirse en las células intestinales del cerdo, dividiéndose repetidamente e introduciéndose a su vez en nuevas células intestinales. Este ciclo se puede repetir dos veces. La rápida multiplicación en esta fase del ciclo de vida, provoca la destrucción de una gran cantidad de células intestinales. Eventualmente, el ciclo se detiene y se producen células diferenciadas sexualmente. El gameto macho fertiliza el gameto hembra para producir un ooquiste, que se libera de las células intestinales y se transmite de nuevo al entorno a través de las heces.
Arriba
Algunos autores han dividido el ciclo de vida de los coccidios en tres fases:
Los estados extra-intestinales de Isospora suis (como sucede en perros y gatos) no han sido confirmados en lechones, aunque algunos estudios de Henriksen et al. (1992) respaldan esta hipótesis. |